Si y no.
Estoy en desacuerdo con la existencia de 19 republiquetas, tanto como con la imposición centralista de supuestas soluciones a problemas de otros.
La cercanía de las autoridades con la realidad es un bien perdido en la inmensa polis capitalina. La Ley debe aplicarse con flexibilidad, cuando flexibilidad amerita. De otro modo, no necesitaríamos Jueces: con una buena PC y una Base de Datos alimentada con los Códigos, alcanzaría.
La cercanía de las autoridades con la realidad es un bien perdido en la inmensa polis capitalina. La Ley debe aplicarse con flexibilidad, cuando flexibilidad amerita. De otro modo, no necesitaríamos Jueces: con una buena PC y una Base de Datos alimentada con los Códigos, alcanzaría.
Ahora bien: el Estado no debe inmiscuirse en hechos privados y, si algún jerarca (o muchos) considera que una acción humana es inconveniente, pues que no la emprenda. Mi vida es mía y mi muerte también. El Art. 10 de la Constitución es bien claro: - Las acciones privadas de las personas que de ningún modo atacan el orden público ni perjudican a un tercero, están exentas de la autoridad de los magistrados.
La verdad, no sé qué hace un Intensivista metido a dirigir la Seguridad Vial. Debe ser tan mal galeno como buen militante. Como sustituto ateo de los sacerdotes, el Director de UNASEV, Doctor Fulano de Tal, digno profesional que no ejerce su profesión de curar, pretende, además, que su saber y creer obre sobre la vida de los demás; malgré la propia creencia u opinión de esos demás. En realidad no está solo: la enorme mayoría de los Frentistas (y muchos de la Popósición) piensa lo mismo.
Además, gobernar sobre aspectos de la realidad municipal de todo el país, desde la doble hemiplegia intervencionista y montevideana es duplicar la barbaridad.
Aquí hay un tema de fondo: que el Estado se meta en todo sólo empeora las cosas.
Si las personas no saben o no quieren usar casco, pues que asuman su riesgo y ya. Hace unos años un ministro uruguayo tuvo un accidente de tránsito en España y la conductora del otro vehículo murió. El tipo estaba consternadísimo, por lo humano pero también por el riesgo de ir en cana, hasta que un Policía le dijo: quédese tranquilo, la señora venía sin cinturón de Seguridad, perdió todo derecho. Fue al Juez, lo liberaron en el día.
Eso es legislar y justicia, lo otro, meter la nariz del Estado donde no lo llaman.
Escucho alaridos contra los que llevan a sus hijos en moto. Pues bien: son sus hijos y, mientras no le causen daño, déjenlos en paz. Ahora, si uno se lastima o muere, todo el peso de la Ley. Es así que opera una sociedad sana: en el equilibrado ejercicio de libertad y responsabilidad. Lo otro, es paternalismo (la forma más sutil de dictadura); a través del cual se alimenta lo que se pretende eliminar.
El Estado no es la Sociedad, sino la entelequia que creó la Sociedad para que le resolviera algunos problemas, y ha terminado por convertirse en el principal que la afecta. El Estado cobró vida propia, tiene hijos y entenados, genera parcelas de poder y la corrupción que las acompaña, es ingobernable y se encuentra al servicio de sus funcionarios y los intereses del Partido que gobierne; no de la gente que lo financia y a la que se debe.
Es dirigido con total incompetencia por personas seleccionadas con criterios nepóticos, políticos o electorales y jamás por versación en el tema u honestidad, los dos pilares sobre los que debería basarse; obteniéndose una gestión espantosa, errática y sin horizontes, ya que cada vez que alguien empieza a aprender lo que tiene que hacer, se va porque le conviene o porque no le alcanzan los votos para quedarse y, sirva o no, haya aprendido o no, lo echan a patadas.
La sociedad ha perdido completamente el control del Estado, debido (entre otras razones) a que las decisiones de los Órganos de contralor (Tribunal de Cuentas, Parlamento, Defensa del consumidor, etc. etc.) son meros saludos a la bandera; así como ha perdido pensamiento estratégico, material que, obviamente, no abunda en las canteras de donde se saca la piedra con que están hechas las cabezas de los dirigentes políticos y sociales más conspicuos.
Si, sobre esa base empírica le parece a a alguien que tengo que aceptar la intromisión del Estado en cada vez más aspectos de mi vida, está más que equivocado. Lo que cualquiera crea acerca de la estupidez de los ciudadanos (tal que necesitamos que venga cualquiera a decirnos qué hacer y qué no) tiene un tono nazi-estalinista que ni te cuento.
Nadie tiene derecho a meterse en cómo se atan al auto, andan en moto, cruzan la calle, comen, beben, fuman, se educan, ven en TV o crían sus hijos los demás.
Se llama Libertad, la cual -sin ningún lugar a dudas- debe ejercerse responsablemente; pero eso se consigue a base de educación, no de imposición.
Los que piensan que la Sociedad tiene derecho a controlar la vida de los ciudadanos se llaman tiranos, autócratas, teócratas, totalitarios; y siempre me tendrán en la vereda de enfrente.
Libertad en el Orden, no la losa de la paz de los sepulcros mentales y libertarios sobre nuestras vidas.
