sábado, 3 de agosto de 2013

Acerca de la decisión de los Intendentes blancos de romper con la UNASEV

Si y no. 

Estoy en desacuerdo con la existencia de 19 republiquetas, tanto como con la imposición centralista de supuestas soluciones a problemas de otros.

La cercanía de las autoridades con la realidad es un bien perdido en la inmensa polis capitalina. La Ley debe aplicarse con flexibilidad, cuando flexibilidad amerita. De otro modo, no necesitaríamos Jueces: con una buena PC y una Base de Datos alimentada con los Códigos, alcanzaría.

Ahora bien: el Estado no debe inmiscuirse en hechos privados y, si algún jerarca (o muchos) considera que una acción humana es inconveniente, pues que no la emprenda. Mi vida es mía y mi muerte también. El Art. 10 de la Constitución es bien claro: - Las acciones privadas de las personas que de ningún modo atacan el orden público ni perjudican a un tercero, están exentas de la autoridad de los magistrados. 

La verdad, no sé qué hace un Intensivista metido a dirigir la Seguridad Vial. Debe ser tan mal galeno como buen militante. Como sustituto ateo de los sacerdotes, el Director de UNASEV, Doctor Fulano de Tal, digno profesional que no ejerce su profesión de curar,   pretende, además, que su saber y creer obre sobre la vida de los demás; malgré la propia creencia u opinión de esos demás. En realidad no está solo: la enorme mayoría de los Frentistas (y muchos de la Popósición) piensa lo mismo. 

Además, gobernar sobre aspectos de la realidad municipal de todo el país, desde la doble hemiplegia intervencionista y montevideana es duplicar la barbaridad. 

Aquí hay un tema de fondo: que el Estado se meta en todo sólo empeora las cosas. 

Si las personas no saben o no quieren usar casco, pues que asuman su riesgo y ya. Hace unos años un ministro uruguayo tuvo un accidente de tránsito en España y la conductora del otro vehículo murió. El tipo estaba consternadísimo, por lo humano pero también por el riesgo de ir en cana, hasta que un Policía le dijo: quédese tranquilo, la señora venía sin cinturón de Seguridad, perdió todo derecho. Fue al Juez, lo liberaron en el día. 

Eso es legislar y justicia, lo otro, meter la nariz del Estado donde no lo llaman.

Escucho alaridos contra los que llevan a sus hijos en moto. Pues bien: son sus hijos y, mientras no le causen daño, déjenlos en paz. Ahora, si uno se lastima o muere, todo el peso de la Ley. Es así que opera una sociedad sana: en el equilibrado ejercicio de libertad y responsabilidad. Lo otro, es paternalismo (la forma más sutil de dictadura); a través del cual se alimenta lo que se pretende eliminar.

El Estado no es la Sociedad, sino la entelequia que creó la Sociedad para que le resolviera algunos problemas, y ha terminado por convertirse en el principal que la afecta. El Estado cobró vida propia, tiene hijos y entenados, genera parcelas de poder y la corrupción que las acompaña, es ingobernable y se encuentra al servicio de sus funcionarios y los intereses del Partido que gobierne; no de la gente que lo financia y a la que se debe. 

Es dirigido con total incompetencia por personas seleccionadas con criterios nepóticos,   políticos o electorales y jamás por versación en el tema u honestidad, los dos pilares sobre los que debería basarse; obteniéndose una gestión espantosa, errática y sin horizontes, ya que cada vez que alguien empieza a aprender lo que tiene que hacer, se va porque le conviene o porque no le alcanzan los votos para quedarse y, sirva o no, haya aprendido o no,  lo echan a patadas. 

La sociedad ha perdido completamente el control del Estado, debido (entre otras razones) a que las decisiones de los Órganos de contralor (Tribunal de Cuentas, Parlamento, Defensa del consumidor, etc. etc.) son meros saludos a la bandera; así como ha perdido pensamiento estratégico, material que, obviamente, no abunda en las canteras de donde se saca la piedra con que están hechas las cabezas de los dirigentes políticos y sociales más conspicuos. 

Si, sobre esa base empírica le parece a a alguien que tengo que aceptar la intromisión del Estado en cada vez más aspectos de mi vida, está más que equivocado. Lo que cualquiera crea acerca de la estupidez de los ciudadanos (tal que necesitamos que venga cualquiera a decirnos qué hacer y  qué no) tiene un tono nazi-estalinista que ni te cuento. 

Nadie tiene derecho a meterse en cómo se atan al auto, andan en moto, cruzan la calle, comen, beben, fuman, se educan, ven en TV o crían sus hijos los demás. 

Se llama Libertad, la cual -sin ningún lugar a dudas- debe ejercerse responsablemente; pero eso se consigue a base de educación, no de imposición. 

Los que piensan que la Sociedad tiene derecho a controlar la vida de los ciudadanos se llaman tiranos, autócratas, teócratas, totalitarios; y siempre me tendrán en la vereda de enfrente. 

Libertad en el Orden, no la losa de la paz de los sepulcros mentales y libertarios sobre nuestras vidas.

viernes, 2 de agosto de 2013

De porros, nabos y cualquier verdura

A veces me dan bronca, otras me dan pena. 

No pueden ser o haberse vuelto tan estúpidos por unos años de poder: están enfermos. 

Enfermos de ideología; síndrome degenerativo cerebral que -en vez de quemarlas como el Alzheimer- convierte neuronas del córtex, destinadas al raciocinio y el reconocimiento de la realidad, en creadoras de una realidad en la que cómodamente instalarse a vivir. 

No pueden controlar a los que viven en la calle. No pueden controlar los viajes y viáticos de sus propios acólitos acomodados, no pueden controlar a los sindicatos que amamantaron por cincuenta años, no pueden hacer que se cumplan las leyes y decretos que ellos mismos inventaron (por ejemplo, prohibir las ocupaciones de espacios públicos), no pueden hacer que funcione la Enseñanza (que controlan desde los 60'), bueno, en realidad, no pueden hacer que casi nada funcione bien. 

Pero han decidido que: 

a) saben cuánto debe fumar un adulto 

b) como cuentan con un cagado voto más en el Parlamento, tienen  derecho a imponerle ese límite artificial a la población, como ya han hecho con un montón de cosas en las que sólo ellos (y no todos) creen.

c) van a controlar cuántas plantas tiene y cuántos gramos cosecha un cultivador de marihuana 

d) van a escrachar en un Registro a sus compradores 

e) van a obligarlos a ir a ocho cagadas farmacias en todo Montevideo (una por Municipio, otro invento que no pueden hacer funcionar) 
...

Y tengo que escuchar, calladito, que todo eso se hace porque hay que combatir el narcotráfico y que significará un duro golpe para éste. 

¿De dónde sacan esa idea? Los narcos se cagan de la risa y hasta le toman el pelo a los que los prenden y llevan a Juez, burlándose de la legalización. 

Voy por lo elemental: 

1) Nadie que pueda comprar en la esquina o hacérselo traer a la casa, sin que le rompan las pelotas, se va a anotar en ningún registro de fumones, que estará en manos de gente tan poco respetuosa de su palabra y de la privacidad ajena como nuestros gobernantes y acomodados frenteamplistas. 

2) Nadie puede decir sin mentir que los menores dejarán de comprar porque se lo prohíban de nuevo, ya que prohibido estuvo siempre y la realidad es la que es. 

3) Nadie puede afirmar (sin esperar otra cosa que sonrisas y conmiseración) que una Policía que no puede controlar el robo de cosas tan grandes como una vaca o un auto, podrá controlar la siembra y cosecha de unos puñados de marihuana. Y, si pudiera, nadie que tenga un poco de vergüenza podrá afirmar sin lugar a dudas que no se corromperán. 

3) Nadie puede haber imaginado que una mafia como la de los narcos va a quedarse de brazos cruzados si es que le tocan el negocio. Si así fuera, primero van a proliferar las bocas, van a hacer 2x1, van a vender buena a precio de trucha, yo qué sé, lo que hace cualquier comerciante cuando le sale competencia: hacerla pedazos a base de poder y posición dominante. Si la cosa no funciona (o incluso si funciona) van a mandar planchas duros como una piedra a asaltar, quemar, volar farmacias o amedrentar farmacéuticos. Y ustedes ¿qué van a hacer? ¿Fortificar las farmacias (un poco más, que algunas ya parecen pulperías de tanto afano)?

Si eso ya no fuera elemental, lo de las bocas legales es para reírse a carcajadas. Digo yo ¿no toman ómnibus, tarados? No se dieron cuenta que las tarjetas del STM no las carga nadie porque el sindicato y la IMM quieren obligar a la gente a ir a ciertos lugares a hacerlo? Parece una idiotez lo que digo, pero no es más que la constatación de que desconocen en lo más absoluto el tema que están legislando y que no piensan: embisten, delirantes en su fantasía fundacional, al grito de Hopa Hopa !!! 

Opa, Opa, sería mejor.


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