martes, 2 de abril de 2013

Aló Presidente Pepe (por ahora) sin candanga.

La noticia de que el Presidente decidió tener un programa para sí en las Emisoras del SODRE (alcance nacional) me parece un abuso de estilo fidelista, chavista, kirchnerista, llámenle como quieran: tanto da el nombre del autócrata, lo que importa es lo que hace.

No logro encontrar la Ley de creación del SODRE, pero sí ubiqué en la web las tareas que se le encomendaron al Servicio y, entre ellas, ninguna refiere a permitir que ningún político ni funcionario haga uso de las ondas para expresar sus opiniones; qué decir de hacerlo en forma exclusiva.

Ni siquiera he de entrar a analizar el contenido del programa inaugural, en el que una vez más- acometió contra los cultos y ricos, haciendo apología de los ignorantes y dejando, una vez más, en claro que se siente un Artigas redivivo.



Aquí lo que importa es lo formal y también lo esencial. Los Medios oficiales son eso: oficiales, del Estado, no oficialistas y del Gobierno (mucho menos del Ejecutivo); mal que le pese a quienes los han convertido en voceros oficiosos del Partido gobernante y en cotos exclusivo de sus simpatizantes.

Debiendo mantener un celoso cuidado en la universalidad de su mensaje, un día sí y el otro también (y no podrán decir que en eso repiten lo que hacían sus antecesores no frentistas) tuercen en forma grotesca el discurso de esos Medios; privando a medio país de usufructuar de algo que entre todos pagamos y a todos debe servir.

Este abuso es típico entre quienes descreen de los principios republicanos y, ebrios de poder, se sienten dueños. Típico entre quienes hacen de la democracia una dictadura con respaldo electoral y entre los ideorreicos totalitarios que creen que la gente no los sigue porque no sabe lo que piensan y hacen, cuando es completamente al revés. Es más: si la mayoría supiera lo que quieren y piensan, y entendiera adónde lleva el camino que proponen, seguramente muchos le restarían su apoyo ilusionado de hoy.

Estos no son el SODRE, el Gobierno ni el Estado que quiero para mi país (lo cual poco importaría) pero tampoco es el que dice la Constitución y, por ambas razones, aquí me tiene, Señor Presidente, diciéndole con todo respeto que sigue dando pasos hacia la tiranía.

Y recordándole un famoso y aún vigente grito libertario:

NO PASARÁN!!!

No hay comentarios:

Publicar un comentario