31 de marzo ·
La amistad y el compañerismo son buena cosa; pero -cuando se mezclan con procedimientos penales y proyectan mensajes equívocos- ya no tanto.
La amistad y el compañerismo son buena cosa; pero -cuando se mezclan con procedimientos penales y proyectan mensajes equívocos- ya no tanto.
Me preocupa tener que decir exactamente lo mismo que cuando el ojo tapado y pata de palo de Casinos organizó una Caravana de desagravio al Toto Lorenzo; como si el agraviado fuera él y no el país.
¿Estamos todos locos?
La marcha de los amigos políticos del notorio recluso coloniense no es sino una lamentable demostración (más) de que los integrantes más conspicuos del Sistema político cree que tiene privilegios supra constitucionales y derecho a presionar, vía Opinión Pública, al Poder Judicial.
Es más: ir en auto oficial a solidarizarse con el Colega caído en la desgracia de conocer el Artículo 9 (Todos iguales ante la Ley), no es sino una nueva muestra del viejo síndrome que puso a Zimmer entre rejas; uno que afecta casi sin excepciones a quienes tienen contacto cotidiano con el poder, algunos de cuyos síntomas son:
- Obesidad del Ego (tal, que trasciende a lo físico).
- Esquizofrenia normativa (Cuando alguien dice "Normas" le habla a otro).
- Macchiavellismo crónico (Cualquier pinche fin justifica cualquier medio).
- Duplicidad ética (Una para los discursos y otra para la Gestión)
- Delirio de impunidad. (No necesita explicación).
Al igual que muchos de los descapuchados Cofrades de la Hermandad alba que participaron de la extemporánea procesión a la ermita de Piedra de los Indios, el Intendente Zimmer (y su predecesor, el hipercalórico y moralista Senador Moreira) se benefició durante años del subterfugio de no cumplir con sus obligaciones de exigir la demostración de avecinamiento; y, así, año tras año, le robaron (todos) decenas de miles de patentes (millones y millones de pesos) a la Intendencia de Montevideo. (Que los otros defenestrados se los fueran a regalar a ADEOM, a amigotes de las ONG o tirarlos a los caños, no es excusa).
Con ellos, acostumbraron a sus Administrados a vivir con plata robada, parte de la cual permitió pagar suculentos salarios; o sea que lo del beneficio personal corre. Suma asimismo el beneficio político de la maniobra, ya que la gente está lógica (e inmoral)mente contenta en fiesta pagada con plata ajena. Miel sobre hojuelas.
Aunque no fuera ilegal lo que hacía Zimmer con los empadronamientos, estaba mal; pero por eso nadie va preso ni, al parecer, pierde votos. Cuando le sacaron la teta, se quiso aligerar, dar un último mordisco a la jugosa manzana ajena y la quedó. La gula es lo que tiene.
Ajo y agua: bien encanado está.
Es bueno saber que el Poder Judicial ha decidido recordar, al Sistema político, que las Leyes son para cumplirlas y lo del Art. 9. Es hora de ir terminando con los inaceptables fueros; sean formales o consuetudinarios.
Calavera no chilla, muchachos. Aparte... si hubiera sido amistad y solidaridad, hubieran ido de a uno, en su auto, y sin avisarle a la Prensa.
¿A Papá Mono con banana verde?

¿Estamos todos locos?
La marcha de los amigos políticos del notorio recluso coloniense no es sino una lamentable demostración (más) de que los integrantes más conspicuos del Sistema político cree que tiene privilegios supra constitucionales y derecho a presionar, vía Opinión Pública, al Poder Judicial.
Es más: ir en auto oficial a solidarizarse con el Colega caído en la desgracia de conocer el Artículo 9 (Todos iguales ante la Ley), no es sino una nueva muestra del viejo síndrome que puso a Zimmer entre rejas; uno que afecta casi sin excepciones a quienes tienen contacto cotidiano con el poder, algunos de cuyos síntomas son:
- Obesidad del Ego (tal, que trasciende a lo físico).
- Esquizofrenia normativa (Cuando alguien dice "Normas" le habla a otro).
- Macchiavellismo crónico (Cualquier pinche fin justifica cualquier medio).
- Duplicidad ética (Una para los discursos y otra para la Gestión)
- Delirio de impunidad. (No necesita explicación).
Al igual que muchos de los descapuchados Cofrades de la Hermandad alba que participaron de la extemporánea procesión a la ermita de Piedra de los Indios, el Intendente Zimmer (y su predecesor, el hipercalórico y moralista Senador Moreira) se benefició durante años del subterfugio de no cumplir con sus obligaciones de exigir la demostración de avecinamiento; y, así, año tras año, le robaron (todos) decenas de miles de patentes (millones y millones de pesos) a la Intendencia de Montevideo. (Que los otros defenestrados se los fueran a regalar a ADEOM, a amigotes de las ONG o tirarlos a los caños, no es excusa).
Con ellos, acostumbraron a sus Administrados a vivir con plata robada, parte de la cual permitió pagar suculentos salarios; o sea que lo del beneficio personal corre. Suma asimismo el beneficio político de la maniobra, ya que la gente está lógica (e inmoral)mente contenta en fiesta pagada con plata ajena. Miel sobre hojuelas.
Aunque no fuera ilegal lo que hacía Zimmer con los empadronamientos, estaba mal; pero por eso nadie va preso ni, al parecer, pierde votos. Cuando le sacaron la teta, se quiso aligerar, dar un último mordisco a la jugosa manzana ajena y la quedó. La gula es lo que tiene.
Ajo y agua: bien encanado está.
Es bueno saber que el Poder Judicial ha decidido recordar, al Sistema político, que las Leyes son para cumplirlas y lo del Art. 9. Es hora de ir terminando con los inaceptables fueros; sean formales o consuetudinarios.
Calavera no chilla, muchachos. Aparte... si hubiera sido amistad y solidaridad, hubieran ido de a uno, en su auto, y sin avisarle a la Prensa.
¿A Papá Mono con banana verde?

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