El loco (*)
En noviembre de 2009, Saúl Feldman moría “por
mano propia”, llevándose consigo su secreto.
Teníamos a disposición, entonces como ahora,
un montón de ex guerrilleros supuestamente expertos en este tipo de acciones y
operativos, pero cuando se produjo el torpe
asesinato, no aparecieron (aunque sí después) ni nadie que pudiera tener
nociones de cómo lidiar con aquella situación.
Dios (y alguien más, seguramente) sabe por
qué se envió dos policías sin armas a la casa donde se sabía estaba atrincherado
el “dueño” de un arsenal bestial, provocando el desenlace buscado: el tipo mató
a uno y, con ello, automáticamente se hizo acreedor a una ejecución sumaria;
procesada con una eficiencia digna de mejor destino.
Llegados los extraños personajes a la escena
del crimen (¿quiénes eran, por qué estaban allí y no los Servicios de Policía
Técnica, por ejemplo, o de Material y Armamento del Ejército?) toda posible
pista fue cuidadosamente eliminada del conocimiento público y el caso sepultado
(junto al occiso); tras un más que conveniente Informe Psiquiátrico post mortem
que definió al extraño Contador Feldman como un demente con plata. Nomásqueso.
Quienes tenemos dos dedos de frente sabemos
que no hay loco que pueda reunir semejante arsenal, mantenerlo, y protegerlo de
las miradas indiscretas (todo él solo); para mayor escarnio de la Lógica sin
otro porqué que poseerlas. Mucho menos podemos aceptar semejante cuento con los
antecedentes ideológicos y políticos del asesinado. Padre Montonero muerto en
combate (2), pertenencia a grupos de
extrema izquierda, llamadas y reuniones con connotados ex guerrilleros que
ocuparon cargos en Montevideo y el Ejecutivo…
Sin duda posible, Feldman era un Hombre Gris
(con mayúscula). Quien quiera saber qué es eso, que le rece al Dios Goog-El o
lea el contenido del link (2)
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Cita con la muerte
(**)
En casa de Feldman encontraron un papelito
con una extraña anotación que decía: pendorcho garrafa; frase que -por alguna
razón- me recordó a Miriam Soto.
Para refrescar memorias: un mes antes que
Saúl Feldman, Myriam Soto voló por los aires junto con el living de su casa, tras
un atentado perpetrado en su contra con
una garrafa llena de un material militar que no se consigue en Uruguay a la cual se le había adosado un
dispositivo detonador perfectamente montado. Tan perfectamente como el
operativo. (3)
Miriam Soto era una funcionaria de la
Universidad, sin pasado político, presente delictivo ni razón alguna para ser
objeto de tanto esmero, violencia ni profesionalismo asesino. Sin embargo,
nadie parece estar demasiado interesado en el caso y, tres años después, sigue sin avanzarse un paso en su dilucidación.
Otra familia, un círculo de amistades cultivado a lo largo de una vida
honorable y buena, y una Sociedad entera desean bastante más que la fría
ignorancia y desdén con que se sigue tratando el Caso.
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El arte de mentir
(***)
A finales de 2011, un extraño hecho
sacudió literalmente al Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (feudo tupa si
los hay), saldándose con una serie de destrozos no demasiado graves; como sí lo
fue el daño a la salud de la Arquitecta responsable de las obras, que perdió el
bazo y resultó con el hígado lesionado severamente a causa de los vidrios que
se le introdujeron cuerpo adentro. Extraña trayectoria y vehemencia para una
explosión que debió enviar los vidrios hacia afuera (la nota de el País dice
que cayeron a cien metros) ya que la
estúpida explicación para estúpidos, fue que había deflagrado “el vapor del
cemento con que se pegan los pisos vinílicos con una chispa de la soldadura”).
Entre 9 y 20 heridos (es difícil explicar la diferencia pero… a quién le
importa ¿no?), los Bomberos trabajando horas y la extraña presencia del
Presidente de la República (que no aceptó notas) saldaron el estallido.
Me pregunté y pregunté pública e infructuosamente entonces, por qué ningún experto en explosivos era consultado por la Prensa; tratando (vanamente) de desenmascarar el brulote pseudo explicador: se necesitarían días de hectolitros de cemento evaporándose para concentrar gases que pudieran provocar semejante deflagración. Silencio. Mutis. Shhh. Entierren el caso, ya que no a la víctima. Una mujer con la vida severamente afectada (no sólo en lo físico) y un pueblo merecen respuestas, no ser tratados de idiotas. (4)
Me pregunté y pregunté pública e infructuosamente entonces, por qué ningún experto en explosivos era consultado por la Prensa; tratando (vanamente) de desenmascarar el brulote pseudo explicador: se necesitarían días de hectolitros de cemento evaporándose para concentrar gases que pudieran provocar semejante deflagración. Silencio. Mutis. Shhh. Entierren el caso, ya que no a la víctima. Una mujer con la vida severamente afectada (no sólo en lo físico) y un pueblo merecen respuestas, no ser tratados de idiotas. (4)
Vuelo nocturno
(****)
El Caso de Air Class es más reciente y poco
hay que agregar como no sea la extraña coincidencia con aspectos clave de la ilación
que realizo.
Por ejemplo, la inocultable intención de ocultar de parte de
algunos sectores de la Administración (ex guerrilleros ellos, coincidentemente),
que los ha llevado al límite del desacato con el Poder Judicial y a ser
sospechados por la Ultra de presionar para que se remueva a la Juez que ordenó
investigar a fondo; casualmente, amiga íntima de los que se sienten
traicionados por la Administración en su sed de venganza, juicio y castigo. No
en vano su grito de guerra es “Ni olvido ni perdón” que, cualquier bobo sabe
que termina con la sentencia: PAREDÓN!!!
Paredón. Palabra asociada al tango “Sur” pero
no sólo. También al expeditivo método de eliminación de enemigos de los
portadores de desvaríos revolucionarios en todo el mundo, pero muy
especialmente en la amada, armada y entrenadora Cuba castrista.
La ya larga historia de un avión pilotado por
un profesional con miles y miles de horas de vuelo (que olvida encender LOS DOS SISTEMAS DE REGISTRO ELECTRÓNICO), que
desaparece misteriosamente al comienzo de un vuelo en línea recta que se hace a
ojos cerrados, en una noche calma, cuyos restos no hay forma de que la Armada
encuentre; hasta que uno que sí quiere y tiene con qué trabaja un rato y
aparece una parte. El Ministro lo trata de mercenario y qué sé yo, el tipo, que
vino de onda, se va.
La Jueza Motta que ordena y el Ministro de Defensa que
cuasi desacata y acá estamos sin que el que sabe se tire al agua de nuevo
cuando, de pronto aparece una puerta. ¿Dónde? En la loma del quinoto,
donde nadie pensó que pudiera haber un pedazo de este avión.
Ya aparecieron también los que explican que
seguramente la puerta “se salió y golpeó el timón”; determinando la violencia
del impacto final, debido a la caída libre sin control.
Yo, que soy un vejiga, me
tengo que imaginar que la puerta tiene las bisagras a la izquierda; o sea que,
si se abre volando, el viento la aprieta contra el fuselaje. Además, es la
puerta trasera, y lo digo sin haber estado ahí, porque dijeron que era
amarilla y alcanza con mirar una foto del Metro III CX-LAS. Además, el avión volaba por ahí
cerquita, además, nada de grandes descompresiones de diez mil metros ni nada
parecido.
Claro, no soy Ingeniero, no diseño aviones ni
soy Ministro: sólo leo, escucho, busco, razono y extraigo mis conclusiones.
Un
avión pilotado por un maestro, que vuela si aparatos de registro (es obvio que
alguien desconectó las dos cajas negras, milagrosamente halladas en un rato
cuando alguien buscó en serio) al que se le abre la puerta de atrás y, en vez
de volarse al diablo, le arranca el timón y los dos tipos caen interminables
segundos sin proferir una palabra, un grito, nada que sea audible para la Torre
o un radioaficionado.
Demasiados errores e infortunios
para una sola noche, creo. La tesis de que el avión explotó en el aire es mucho
más plausible, explica los aspectos técnicos (una detonación programada o remota en la carga que mata a los pilotos y desintegra el avión, cuya cabina aun no es hallada, ni los cuerpos) y, posiblemente, por qué no se
quiere investigar públicamente.
Balada para un colega
Un loco tiene armas y explosivos militares
para equipar más de mil milicianos, lo matan porque sí y la explicación que nos
dan de todo el tema, es estúpida. Una mujer ignota es volada en su casa con una garrafa
llena de explosivos militares (inaccesibles en Uruguay) a la cual se asoció un “pendorcho” detonador
maravillosamente preciso y eficaz. ¿Investigación profunda y explicación? Te
las debo. El MTSS es víctima de una explosión “espontánea” imposible, los vidrios que vuelan hacia afuera hieren a los de adentro y el
Presidente aparece por ahí, como quien no quiere la cosa ¿Explicación? Absurda
y pesado silencio posterior. Por fin, ahora “vuela” un avión en medio de la noche y las únicas personas que se interesan
por explicar el tema y hallar pruebas son sometidas al laberinto de
Dédalo.
Mínimo común denominador: Tupas, operaciones
militares irregulares, explosiones, explicaciones estúpidas a la masa.
Lo del título.
Hombrada (*****)
Perro, Pepe, Ñato, Ruso (etc. etc.): No se
vayan a olvidar, ni por un momento, que fue la gente la que los puso ahí donde
tanto les gusta. Que ustedes los tomen por boludos, está muy mal.
Tengo cara de boludo, hago trabajo de boludo,
cobro sueldo de boludo, viajo en ómnibus y pago impuestos como un boludo pero…
no soy boludo.
Soy un adulto, serio, reflexivo e inteligente.
Somos muchos los como yo, que queremos ser tratados como adultos.
Como decían los bolches en el 89: ¡Anímense!!!
Si no se animan o no quieren, como decía Serafín, “Mándense mudar tuitos a la puta!!!
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(-) El
Rey enamorado, Les Luthiers
(*) Khalil Gibran
(**) Agatha Christie
(***) Kazuo
Sakai
(****) Antoine
de Saint Exupery
(*****)
Tacuruses, Serafín J. García
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