Leo por ahí
que el Pastor Vázquez anda diciendo que hay que cambiar la Constitución porque
la escribieron gobiernos de Derecha.
Hay tantos abordajes al aserto del viscoso presidenciable, que no sé por cuál empezar.
Voy por lo grueso, que es más lo mío.
Primero: la Constitución la propone alguien pero la aprueba el Pueblo; por lo cual es, por lo menos, poco feliz decir que la Constitución responde a los intereses de cualquier Gobierno.
Segundo: Las sucesivas reformas (cuatro a la sazón) han ido modificando aspectos no centrales del texto, por lo cual es de recibo decir que la Constitución vigente es la de 1967. La misma fue aprobada en noviembre de 1966 por el 75% de los votantes; siendo bueno recordar que -del otro lado- había tres reformas más y el sistema Colegiado, que entre los cuatro recogieron el 25% restante.
O sea: por cada cuatro uruguayos de 1966, de Derecha, Centro e Izquierda, tres hicieron suya la Constitución.
Esteee, Doctor... como que... por ahí, no va.
Tercero: Esta película ya la vi. En cada país en el que el Social(sc)ismo del Siglo XXI ha logrado obtener la Primera magistratura, se ha encarado reformas constitucionales que -sobre la base del irrespeto por la voluntad y derechos de la minoría- han establecido gobiernos autoritarios que, uno tras otro, van llevando a sus pueblos al enfrentamiento interno y a sus países al despeñadero.
En diverso orden, se suceden los mismos pasos: reforma constitucional, ley de Medios, sujeción de la Justica al poder político, entrega del poder económico a maffias amigables, etc; arrastrando a los países a serios inconvenientes tal como se ha visto en Argentina, Bolivia, Ecuador, Nicaragua y Venezuela.
Cuba, fuente de inspiración del candidato según viene de confirmar, es una notoria excepción; debido no tanto a lo floreciente de su situación, como al hecho de que, allí, la disidencia y oposición electoral no tienen lugar más que en los calabozos.
Doctor: su Partido ganó las últimas elecciones con menos votos que la Oposición y no para de perder aprobación. Déjese de versos tristes.
No dudo que, de tener la posibilidad, reformaría Usted la Constitución hasta desnaturalizarla definitivamente; ya que ese es el sueño de los totalitarios: no un marco republicano restrictivo tal que los poderes se equilibran en beneficio de los más débiles, sino una masa fofa de declaraciones institucionales fácilmente arrasables por el poder de la prepotencia; tal como en cada uno de los países que mencioné antes.
Pregunte (en la calle, no en las congregaciones de lambetas y focas que suele frecuentar) y verá que lo que este Pueblo necesita es que las cosas funcionen. Poder trabajar, deambular y descansar seguro, poder enviar a hijos y nietos a estudiar algo que valga la pena, acceso a unos sistemas privados solidarios (subvencionados para los muy necesitados) de Salud y Vivienda, un Estado pequeño, eficaz y eficiente y una Clase política digna del honor que se le hace entregándole cada cinco años un cheque en blanco de Fe; y no una nueva Constitución, mucho menos una a la medida de los salvajes apetitos evidenciados por sus correligionarios.
Con el humo de los asados ya alcanza, Pastor. No hay necesidad de agregar.
5 de diciembre de 2013

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