miércoles, 29 de enero de 2014

Sobre la Moral única, lo debido, el Totalitarismo y peinarse con pichí.




Hace unos minutos recibí una amable invitación a unirme a un grupo llamado Uruguayos con Valores y Principios, en el cual encontré el siguiente comentario, en un muro de Carlos Albano sobre la noticia de que "hay paquetes de semillas de Cannabis dispuestos a venir a afincarse en nuestro país":

Ana Maria TANTO LEGALIZACIÓN DE LA MARIHUANA; COMO LA LEGALIZACIÓN DEL ABORTO; EL MATRIMONIO ENTRE PERSONAS DEL MISMO SEXO; LA ADOPCIÓN X PARTE DE ESTOS MATRIMONIOS; ETC., CREO QUE CONTRIBUYEN A IR TERMINANDO CON LOS POCOS PRINCIPIOS QUE VAN QUEDANDO Y LA PERDIDA TOTAL DE LOS VALORES, SE QUE MIS COMENTARIOS MUCHAS VECES MOLESTAN, PERO...ES LO QUE PIENSO.

Ya habrán notado que la despedida de la canícula y la electricidad del aire me han aportado una suerte de disposición serena y contemporizadora; tal que me permitió replicar:

Desde mi modesto punto de vista ningún paso que agregue libertad puede ser considerado negativo; si bien es también claro que no hay libertad sin contrapartida de responsabilidad.

La despenalización del aborto eliminó el factor penal de la -de por sí- pesada carga que significa tener que tomar una decisión de esa naturaleza, por parte de la única persona en el mundo que puede hacerlo; ya que será quien conviva hasta el último día con ella, sea cual sea. Las convicciones morales peculiares de cada grupo y hasta persona no son ni deben ser parte del Derecho; que solamente debe incluir el mínimo común denominador de acuerdos que permitan la convivencia entre diferentes. Toda imposición en ese sentido de parte de una minoría (o aún de la mayoría) es indebida y sólo provoca infelicidad general, además de descaecer la respetabilidad del Sistema.

La equiparación de los derechos de los homosexuales no hizo sino emparchar una grave inconstitucionalidad de la Ley de unión civil, que se llevaba por delante el Art. 8 de la Carta Magna, ese que dice que todos somos iguales ante la Ley. Por otra parte, no hay nada moral en la compulsión sexual humana: uno es lo que es y le gusta lo que le gusta, porque la Vida o Dios o el Destino así lo quisieron. Todo lo inmoral o pecaminoso se lo agregamos los humanos a lo largo de milenios de no respetar lo esencial y quedarnos en lo formal.

Los valores,a demás, por ser externos, no son inmutables y varían; tanto de Sociedad en Sociedad. Doy un ejemplo: en el pasado los hombres Inuit (mal conocidos como Esquimales) agasajaban a sus invitados entregándole su mujer al visitante; emperifollada con su mejor peinado (el pelo embebido en orín). También, al llegar la edad en que un adulto ya no tenía dientes (y por ello no podía hacer la única actividad productiva que le quedaba, que era masticar pieles de foca u oso para suavizarla y poder hacer abrigos) organizaban una fiesta en la que todos comían y bebían en abundancia, recordaban anécdotas, abrazaban al Viejo y, al final, le dejaban solo, en medio de la nieve, para que lo comiera el oso; al cual luego darían caza, renovando el ciclo.

¿Inmoral? Hoy, hasta para ellos, porque ahora tienen otro contacto con el Confort y con otros modos de vida; en aquél entonces, sabias medidas de adaptación a la realidad.

Un cordial saludo".


Recuperando la salud de mi Dracon interior, señalo que estoy bastante harto de los que, no sólo creen que lo que piensan (y en muchos casos el verbo es un desborde generoso de mi parte) es la Verdad, sino que se creen en la necesidad y con derecho a imponérmelos.

Vivan la Libertad y la Responsabilidad, bellas hermanas que -de la mano- nos hacen mejores.

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