martes, 15 de julio de 2014

Y vendrán las flores...

4 de junio de 2014

Y vendrán las flores
Y vendrán las flores

Pero, sin pituitaria, sin ojos,
sin oídos, sin músculos, sin voz,
las flores no podrán
alegrarte la razón. 

Eduardo Darnauchans

Dice la diputada María Elena Laurnaga, del Partido Socialista:


" Pasan dos cosas importantes, hay que preguntarse cuál es el futuro político de Larrañaga, a esta altura de su vida política y después de tantas derrotas, aunque en política nunca estamos en el fin de la carrera de nadie, salvo por razones biológicas. Por otro lado, creo que se consolida un escenario particular para las elecciones nacionales: dos familias de la oligarquía, Lacalle y Bordaberry, representando a la derecha contra una izquierda muy heterodoxa, plural, que recoge muchos sectores del centro. Por lo tanto, creo que habrá una migración de votantes potenciales de Larrañaga hacia el Frente Amplio".

Además de un experto en Redacción y ortografía", algún Psicólogo me podrá auxiliar con detalles científicos, pero -si no estoy errado- las Fases del Duelo son: 

1. Negación: negarse a sí mismo o al entorno que ha ocurrido la pérdida 

2. Enfado, Indiferencia o Ira: Estado de euforia por no poder evitar la pérdida que sucede. Se buscan razones causales y culpabilidad.

3. Fase de Negociación. Negociar consigo mismo o con el entorno, entendiendo los pros y contras de la pérdida. Se intenta buscar una solución a la pérdida a pesar de conocerse la imposibilidad de que suceda.

4. Fase de Dolor Emocional. Se experimenta tristeza por la pérdida. Pueden llegar a sucederse episodios depresivos que deberían ceder con el tiempo.

5. Fase de Aceptación. 

Yo no sé mucho de psicología social, pero debe ser posible que un cuerpo múltiplemente integrado enfrente a la vez varias de las etapas. 

En cualquier caso, lo que es obvio es que ninguno de los frentistas notorios ni la enorme mayoría de su militancia alcanzó la última. 

Pero la realidad no espera; y el Cuadro, sigue siendo cierto (o peor), el muertito comienza a apestar y, contrariamente a lo que sueña la trasnochada, el éxodo del 71 comienza a invertirse.



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