Si no fuera tan repulsivo y penoso como peligroso, el Pastor Vázquez sería risible.
Por cuestiones laborales, soy conocedor del mundo de los discapacitados; donde aprendí a reírme con ellos de las suyas (de las nuestras, sería mejor); pero "ellos" son diferentes: las conocen, reconocen, aceptan y -por eso- se ríen de ellas y de sí mismos. El Pastor Vázquez no: él se ríe de los demás, como si tuviera con y por qué.
Disfrazado de cómico de tablado, dice que la cosa no es tan grave en la Enseñanza (un grado más de gravedad y el paciente estará muerto pero...); y le hace burlas al Líder de la Oposición, en lugar de dar opiniones serias sobre un tema crucial en el que gracias a su "fuerza política" estamos enterrados hasta el cogote, sólo que cabeza abajo.
Ahora salió con la idiotez de que no tiene con quién discutir, porque la Oposición no existe y el Frente debe cotejarse consigo mismo. No sé cómo sabe que la Oposición no tiene nada para decir, porque sigue negándose cobardemente a debatir, no ya con los Candidatos de afuera sino con la de adentro, a la que ningunea casi como a María Auxiliadora, sólo que en público.
El problema es que confunde lo que hace el Frente con la realidad, el adentro con el afuera; lo cual (más allá de Hermes) no debería ser motivo de burla sino de conmiseración, atento a su incipiente senilidad.
Efectivamente, el Frente sólo discute consigo mismo, ferozmente, desde posiciones irreconciliables. Pasa meses en ello y, cuando (tras tomas y dacas absolutamente sibilinos, dobleces, dobladas y -a veces- comérselas dobladas) llegan a un acuerdo, le pasan por arriba a los Representantes parlamentarios de la mayoría de los Electores. Jamás entrecruzan argumentos en serio con la Oposición: cuando llegan al hemiciclo, todo está cocinado y puede bajar Dios y llevarles la contra, que ellos... obedientemente levantarán las manos así sea para declarar que el sol es verde y cuadrado, si es lo que resolvieron en la Interna.
¿Cómo podría saber si la Oposición tiene o no un proyecto, si lo único que escucha es sus propia voz y la de los alquilones que lo rodean y lambisquean, Pastor?
Se lo digo con todo respeto y dolor: usted no me aguanta un debate a mí; no ya a cualquiera de los líderes de la Oposición, no porque yo sea gran cosa, sino porque usted no tiene práctica argumentativa, edad ni resistencia a la cercanía de la honestidad intelectual.
Déjese de joder, que no es usted sólo que se desprestigia, sino la actividad política toda. Los pibes miran el escenario, piensan en votarlo y empiezan a pensar qué objeto extraño han de meter en el sobre.
Los que piensan, digo, no la focas que alimenta con su impúdico proselitismo docente y mi plata.
Por cuestiones laborales, soy conocedor del mundo de los discapacitados; donde aprendí a reírme con ellos de las suyas (de las nuestras, sería mejor); pero "ellos" son diferentes: las conocen, reconocen, aceptan y -por eso- se ríen de ellas y de sí mismos. El Pastor Vázquez no: él se ríe de los demás, como si tuviera con y por qué.
Disfrazado de cómico de tablado, dice que la cosa no es tan grave en la Enseñanza (un grado más de gravedad y el paciente estará muerto pero...); y le hace burlas al Líder de la Oposición, en lugar de dar opiniones serias sobre un tema crucial en el que gracias a su "fuerza política" estamos enterrados hasta el cogote, sólo que cabeza abajo.
Ahora salió con la idiotez de que no tiene con quién discutir, porque la Oposición no existe y el Frente debe cotejarse consigo mismo. No sé cómo sabe que la Oposición no tiene nada para decir, porque sigue negándose cobardemente a debatir, no ya con los Candidatos de afuera sino con la de adentro, a la que ningunea casi como a María Auxiliadora, sólo que en público.
El problema es que confunde lo que hace el Frente con la realidad, el adentro con el afuera; lo cual (más allá de Hermes) no debería ser motivo de burla sino de conmiseración, atento a su incipiente senilidad.
Efectivamente, el Frente sólo discute consigo mismo, ferozmente, desde posiciones irreconciliables. Pasa meses en ello y, cuando (tras tomas y dacas absolutamente sibilinos, dobleces, dobladas y -a veces- comérselas dobladas) llegan a un acuerdo, le pasan por arriba a los Representantes parlamentarios de la mayoría de los Electores. Jamás entrecruzan argumentos en serio con la Oposición: cuando llegan al hemiciclo, todo está cocinado y puede bajar Dios y llevarles la contra, que ellos... obedientemente levantarán las manos así sea para declarar que el sol es verde y cuadrado, si es lo que resolvieron en la Interna.
¿Cómo podría saber si la Oposición tiene o no un proyecto, si lo único que escucha es sus propia voz y la de los alquilones que lo rodean y lambisquean, Pastor?
Se lo digo con todo respeto y dolor: usted no me aguanta un debate a mí; no ya a cualquiera de los líderes de la Oposición, no porque yo sea gran cosa, sino porque usted no tiene práctica argumentativa, edad ni resistencia a la cercanía de la honestidad intelectual.
Déjese de joder, que no es usted sólo que se desprestigia, sino la actividad política toda. Los pibes miran el escenario, piensan en votarlo y empiezan a pensar qué objeto extraño han de meter en el sobre.
Los que piensan, digo, no la focas que alimenta con su impúdico proselitismo docente y mi plata.

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