Prefacio:
En primera instancia, quiero señalar que no es al Poder Judicial a quien deben dirigirse la Asociación de la Prensa ni Roger, sino al Partido de ambos, cuya mayoría propia o bien aprobó o bien no derogó (no sé cuál es la situación, pero no varía el concepto) la Ley que aplica el Juez interviniente en la causa.
Dejo a priori de lado, por inmoral, la consideración siquiera de la protesta de la silentísima Asociación de la Prensa que leo por ahí, que parece no haberse enterado que en Venezuela hay más de treinta denuncias de violación de todos los derechos de los Periodistas, menos a la vida.
Roger querido: No tengo más que felicitaciones para tu decisión de -como siempre- privilegiar los principios por encima de todo. Además de buen periodista y persona, sos un hombre íntegro y le agradezco a la Vida conocerte. Lo cual no quita que tenga una severa discrepancia ética para con tu reclamo por la actitud del Juez del Caso, y tu extrapolación al estado de las Causas contra militares; a las que me sigo resistiendo a llamar de Derechos Humanos, para no convalidar la hemiplegia.
Yo sí puedo patalear por la parcialidad de un Juzgado, porque lo he hecho siempre; no como vos y todos los que hoy se agravian, mientras que -cuando la torcedera era a favor de sus intereses- nada dijeron. No te (ni los) escuché agraviarse por la operación masacre del Derecho Procesal que dio como consecuencia que la Dra. Motta, por sorteo (?) recibiera el 56% de los Casos contra militares; mientras los veinte Jueces restantes se encargaban del 44% restante. 56 a 2 en 100 es una relación de ganador al azar por la que te sacan en el aire de un Casino. ¿O no, Roger?
Yo, pues, que tengo todo el derecho moral (el jurídico lo tenemos todos) de manifestarme agraviado si hay un desvío en la debida independencia y equidad del Poder Judicial, no lo hago. Te aprecio mucho y a -por analogía- a tu devoción pero, en el marco del Derecho, los denunciantes y los defendidos tienen los mismos privilegios y posibilidades; salvo, claro, en el pintoresco matadero del Juzgado citado ut supra, donde declarar contra sí mismo es una obligación y la culpa de los militares acusados una obviedad que no requiere prueba.
Me alegra, claro, que el Juez no haya llevado las cosas donde la Ley que tu partido no derogó le permite, porque sería una mala cosa que hubiera un tipo preso por ser íntegro. A mí esa Ley me parece una mierda, pero yo no tengo amigos en el Gobierno a los que ir a mandar ahí mismo por perpetrar o convalidar semejante abuso.
Un abrazo de gol, aunque pocos tengas para gritar de tu querido bolso. En la discrepancia o el acuerdo, el afecto es primero.
En primera instancia, quiero señalar que no es al Poder Judicial a quien deben dirigirse la Asociación de la Prensa ni Roger, sino al Partido de ambos, cuya mayoría propia o bien aprobó o bien no derogó (no sé cuál es la situación, pero no varía el concepto) la Ley que aplica el Juez interviniente en la causa.
Dejo a priori de lado, por inmoral, la consideración siquiera de la protesta de la silentísima Asociación de la Prensa que leo por ahí, que parece no haberse enterado que en Venezuela hay más de treinta denuncias de violación de todos los derechos de los Periodistas, menos a la vida.
Roger querido: No tengo más que felicitaciones para tu decisión de -como siempre- privilegiar los principios por encima de todo. Además de buen periodista y persona, sos un hombre íntegro y le agradezco a la Vida conocerte. Lo cual no quita que tenga una severa discrepancia ética para con tu reclamo por la actitud del Juez del Caso, y tu extrapolación al estado de las Causas contra militares; a las que me sigo resistiendo a llamar de Derechos Humanos, para no convalidar la hemiplegia.
Yo sí puedo patalear por la parcialidad de un Juzgado, porque lo he hecho siempre; no como vos y todos los que hoy se agravian, mientras que -cuando la torcedera era a favor de sus intereses- nada dijeron. No te (ni los) escuché agraviarse por la operación masacre del Derecho Procesal que dio como consecuencia que la Dra. Motta, por sorteo (?) recibiera el 56% de los Casos contra militares; mientras los veinte Jueces restantes se encargaban del 44% restante. 56 a 2 en 100 es una relación de ganador al azar por la que te sacan en el aire de un Casino. ¿O no, Roger?
Yo, pues, que tengo todo el derecho moral (el jurídico lo tenemos todos) de manifestarme agraviado si hay un desvío en la debida independencia y equidad del Poder Judicial, no lo hago. Te aprecio mucho y a -por analogía- a tu devoción pero, en el marco del Derecho, los denunciantes y los defendidos tienen los mismos privilegios y posibilidades; salvo, claro, en el pintoresco matadero del Juzgado citado ut supra, donde declarar contra sí mismo es una obligación y la culpa de los militares acusados una obviedad que no requiere prueba.
Me alegra, claro, que el Juez no haya llevado las cosas donde la Ley que tu partido no derogó le permite, porque sería una mala cosa que hubiera un tipo preso por ser íntegro. A mí esa Ley me parece una mierda, pero yo no tengo amigos en el Gobierno a los que ir a mandar ahí mismo por perpetrar o convalidar semejante abuso.
Un abrazo de gol, aunque pocos tengas para gritar de tu querido bolso. En la discrepancia o el acuerdo, el afecto es primero.
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