martes, 28 de enero de 2014

Con FA de FAchos.

Vengo de descubrir con profundo desagrado que varios militantes frenteamplistas aparecen indignadísimos porque nadie de los que se ocupó de las patas mugrientas del Presidente parece demasiado consternado por el caso de prostitución de menores (ellos ponen infantil pero yo no entro en corral de ramas) de Javier Moya; y aprovechan a destilar veneno contra Punta del Este y salpicar a Luis Lacalle Pou publicando una foto de sociales de vaya a saber cuándo, del empresario con su hermana, ilustre desconocida que ni siquiera vive en el país).

1) La prostitución es una abominación, sea cual sea la edad de la prostituta y la condición social, económica y política del prostituyente.

2) La acción privada de las personas pertenece a ese ámbito y afecta al reducido círculo de su entorno, la del Presidente de la República es pública por definición y afecta a todos.

3) Que el Presidente de la República le falte el respeto a su investidura, a la solemnidad exigida por un acto de Gobierno de primera magnitud, a sus colegas del Poder Ejecutivo y a toda la Ciudadanía es mucho más grave que uno más de los repetidos actos repugnantes vinculados al tema en cuestión; cuya repugnancia cede ante la ignominiosa pretensión d
e utilizarlos políticamente en contra de un adversario. 

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