Ante la convocatoria pre Referéndum del 23 de junio
Derogar la Ley de Salud sexual y reproductiva es un tema legal, y no moral.
Todas las posiciones en sentido moral son igualmente válidas y valiosas y ya he dicho un millón de veces que nadie ha de conocer mi posición acerca del aborto; porque no corresponde que nadie la conozca. Es más, no corresponde que nadie la dé a conocer públicamente, ya que significa una presión indebida sobre la única persona habilitada a tomar la decisión, en tanto es la única que ha de enfrentar DE POR VIDA las consecuencias de su decisión, sea esta cual fuere.
Aprecio y valoro grandemente a muchas personas que comparten la posición de, en este caso, hacer privar sus convicciones morales sobre las demás. El hecho de estar equivocados en un aspecto tan medular y anti liberal como el que manifiestan no quita nada de mi afecto y admiración por algunos de ellos; pero las consecuencias de aplicar a la Ley Penal su postura moralista está condenando a TODAS las mujeres que se embaracen y no deseen cursar la gestación a padecer una persecución indebida.
Leo por ahí alusiones a la falta de responsabilidad en estas decisiones. Discrepo.
No todos los abortos, es más, sólo una ínfima minoría de ellos deviene de una tesitura irresponsable. Tengo más que claro que la Libertad sin correlato de responsabilidad no es tal, sino desmadre, abuso e inmadurez; pero no tengo el menor derecho a imponer mi actitud moral a quienes elijan (o no puedan sino) ser irresponsables. Algo en su educación falló y la Policía ni el Juez han de enmendar eso.
Ruego a quien pueda verse tentado a no asimilar este tema al delito en general, porque no hay punto de comparación: todos debemos tener claro que quien, en alguna ocasión, comete un delito no es un delincuente; mal podría serlo una abortante.
Una mujer que aborta no es una delincuente y eso lo sabemos todos. Quienes cacarean "¡asesina, asesina!" primero son unas bestias y segundo, deberían saber que no hay homicidio sin homo, y el Derecho uruguayo no otorga tal condición sino hasta después del nacimiento y pasadas ciertas pruebas; por lo cual el delito por el que consigan en su empeño procesar a las declinantes maternales será, apenas, Aborto, codificación por la cual no recuerdo en mi ya larga vida haber visto a nadie condenado a pena alguna mayor que la de haber pasado por ello y saberlo para siempre.
Quiero simplificar el debate, que se enreda politizado y futbolizado, hasta el hartazgo.
En la afortunadamente más que dudosa hipótesis de triunfar la propuesta de derogar la Ley vigente, sólo volveremos a la situación anterior; en la que cada quien tomaba su decisión en silencio y clandestinidad, era víctima de los inmorales inescrupulosos y volvía a casa desembarazada y sana o desgarrada a sufrir infecciones o lisa y llanamente a morir; según fuera pobre o no.
Si eso es lo que quieren para nuestras congéneres, con el miserable objetivo de que sus convicciones morales y/o religiosas sean perpetradas en el Derecho Penal, no cuenten conmigo.
Un abrazo cordial (esto es, de corazón).
Eldo Lappe
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