miércoles, 29 de enero de 2014

De ricos, riquillos, vivos, vivillos, decentes y pillos

Con la irresponsabilidad, falta de escrúpulos y la endeble estructura moral que caracteriza a cierta Prensa en el mundo, Caras y Caretas publicó un listado de los "súper ricos" del Uruguay. 

Con revoloteos retóricos, haciéndose el simpático, dejando claro que no puede probar nada de lo que dice y mintiendo a sabiendas, dicha publicación provocó desazón, preocupación y dolor entre las víctimas de su desatino. Me explico.

En un país en el que comienzan a verse con asiduidad ejemplos de comportamiento criminal impensados aquí aunque frecuentes en los países más violentos del Continente, como Colombia y México, estos energúmenos publican una lista caprichosa que vuelve "blancos" a un grupo de ciudadanos; no sólo de una atención indebida de parte de sus conciudadanos sino de las menos profesionales bandas de secuestradores que imaginarse pueda. Si yo fuera alguno de los listados, lo demando hasta hacerle empeñar los nietos. Y no digo que le mando a los muchachos porque -los que conozco- son caballeros, como dice el cínico Redactor; y no operan así. Pero ameritaría.

Para entender mi asco y bronca, alcanza con leer la presentación de la nota, de la que extraigo lo que sigue:

1) "En Uruguay el dinero lo mide casi todo y al igual que la salud, la felicidad, el bienestar, la educación y hasta la muerte, se distribuye en forma muy desigual".

Lo segundo es verdad pero, lo primero sólo puede decirlo alguien que ha hecho del dinero el centro de su vida; sin importar la forma de obtenerlo.

¿Alguien sabe cómo opera Grille a través de Caras y Caretas? Es más ¿alguien sabe cómo consiguió la plata para abrirla, siendo un modesto empleado de muuuucha confianza de Federico Fassano? Si quiere, me pregunta y, por privado, le cuento lo que por allí se comenta.

2) "En esta edición publicamos una lista de unos pocos. Esos pocos no son ni malos ni buenos. Probablemente los hay de los unos y de los otros.

Son sin embargo algo raros. Tan raros que sus nombres raramente ven la luz".

Son raros porque son exitosos y ricos; y sus nombres rara vez ven la luz, porque para eso existen el derecho a la privacidad y las libertad, estúpido. Además de la modestia, pero de qué le estoy hablando a un pavo real con las patas y el pico bien sucios de barro y caca.

3) "Esta lista no fue elaborada con base en una escrupulosa investigación académica, sino en entrecruzamiento de datos públicos y reservados y opiniones de observadores muy calificados.

Tal vez nos olvidamos de alguno e incluimos alguno que no llega a jugar en esta liga.

No están todos los que son ni son todos los que están".

No está elaborada con arreglo a los mínimos parámetros de seriedad periodística (¿quién podría esperarlos de ese Medio?), no es completa ni justa. ¿Para qué la publica, entonces?

Ya que se está tan propenso a los listados ¿por qué no publicar el de los que suministraron los datos reservados y las calificadas opiniones, a ver si lo son tanto y si les gusta aparece a la luz pública?

4) "Lo único que hace Caras y Caretas es ponerle nombre a una curiosidad legítima de una sociedad que se asombró cuando hace apenas una semana una prestigiosa publicación de la banca Suiza afirmó que en Uruguay hay 120 ultrarricos".

Lo primero que hace un mentiroso es mentir y, ya caliente la lengua, sigue y sigue; máxime si necesita justificar una infamia.

No existe tal curiosidad en nuestra Sociedad, la están inventando en este instante; como tampoco existe la empresa Suiza de que habla. Si pudiera Suiza enorgullecerse de algo respecto de su actitud respecto del origen de los fondos que la enriquecieron (arrancando por los Nazis) sería de ser una tumba respecto de identidades. Asno.

Además, un pobre mozo como yo sabe que el informa que anda por ahí es de Ultra Wealth. ¿Qué sabe el lector de Ultra Wealth?

Es una empresa cuya página web dice que está basada en Singapur y que afirma trabajar con los diez bancos más importantes del Mundo.

¿Cómo una empresa que se mueve a tan alto y selecto nivel podría publicar listados; para confeccionar los cuales se necesita violar ética y secretos bancarios varios?

Ya que estoy preguntando: ¿Cómo sabemos que todo esto no se trata del resultado de una extorsión masiva ("... pagame tanto o te pongo en la Lista y te chumbo los perros de la DGI y al Cartel")?

Yo no lo sé ni lo afirmo: eso sería difamar y no hago lo que denuncio. Me gustaría, eso sí, una réplica que me quitara la duda; aunque dudo que la vaya a recibir.

En cualquier caso, el daño ya está hecho; y mi intento es que no quede impune.



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