Ante todo la gratitud.
Gracias.
Por despertar. Bajo techo, calentito, seco. En compañía de la Mujer con que elegimos aceptarnos y arriesgar el amor viviéndolo de a dos.
Por levantarme. Por mis medios rumbo a las comodidades y recursos necesarios.
Por el desayuno y la posibilidad de preparármelo y comerlo solo.
Por la electricidad, la PC y las ganas de dar gracias.
Por el maravilloso espectáculo de luz y sonido de anoche. Por saber disfrutarlo, por no temer sino gozar ante su desafuero.
Al Autor, por todo ello y por todo lo (mucho más que, por abreviar) omito.
Y a ti, por estar ahí, dando sentido a mi vicio escribidor.
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