¿POR QUÉ REGULACIÓN?¿POR QUÉ RESPONSABLE? ¿POR QUÉ MIENTEN?
Hace días que veo y escucho unos carísimos avisos a favor de la Ley que hoy se vota; a cargo de una ONG llamada REGULACIÓN RESPONSABLE (financiada vaya uno a saber por quién). De su página web tomo lo siguiente:
"Partimos del hecho de que las sustancias psicoactivas no son inocuas, tienen riesgos y daños asociados a su uso y abuso. La necesidad de un ajuste en las políticas de drogas surge de la convicción de que regular el mercado de marihuana en el Uruguay permitirá gestionar de mejor manera los potenciales riesgos y perjuicios de su uso en nuestra sociedad".
¿De qué experiencia surge esa convicción? No hay demasiados antecedentes al respecto y, los que hay, son espantosos. Ley seca, regulación de precios de Pacheco en los 60 y del Maburro hoy. No hay nada más nefasto que el Estado metido a regular lo que funciona bien entre privados.
"Regular implica la acción intencional, consciente y reflexiva por parte del Estado en la generación de las condiciones esenciales del funcionamiento y control de un mercado. La regulación de la marihuana quitará la sustancia del circuito ilegal y alejará a quienes la usan -uno de cada cinco uruguayos, uno de cada tres jóvenes montevideanos- del ofrecimiento de drogas más peligrosas y adictivas. Regular la marihuana permitirá, además, controlar la calidad de la sustancia, difundir información sobre los riesgos que su consumo genera y garantizar su acceso para su uso medicinal.
Falso. Falso Falso. Falso. Falso. Cinco mentiras en un párrafo es medio mucho, hasta para un fócido.
Es falso que haya mediado "la acción reflexiva por parte del Estado. Este proyecto es la muestra del más absoluto capricho que fuerza política haya intentado en la Historia política uruguaya. De haber mediado reflexión, diálogo, debate de verdad, al menos se conseguiría poor ahí respuestas a muchas de las preguntas que he acumulado artículo tras artículo sobre el punto. Es falso que la regulación de la marihuana quitará la sustancia del circuito ilegal; o, al menos, demasiado improbable como para no acusarlo de voluntarismo infantil.
Es falso que alejará a quienes la usan -uno de cada cinco uruguayos, uno de cada tres jóvenes montevideanos- del ofrecimiento de drogas más peligrosas y adictivas.
No sólo es falso sino que es exactamente al revés: la Ley deja en manos de los dealers nada menos que a los jóvenes por debajo de la edad mínima de comercialización en el circuito legal; mientras difícilmente atraiga a los mayores con mercadería igual o peor a la que consiguen habitualmente, por un precio seguramente superior al que la pondrán los narcos cuando este asunto empiece a funcionar y, sobre todo, sin que nadie les rompa las pelotas anotándolos en un Registro Nacional de Drogones que ha de quedar en manos dee empleados públicos.
Es falso que regular la marihuana permitirá controlar la calidad de la sustancia, salvo de aquella que consigan vender en sus Dopping Centers.
"No hablar de un problema es la peor forma de solucionarlo. Hoy sabemos que intentar eliminar la marihuana no ha sido una medida efectiva y solo ha causado más problemas. El mercado de marihuana ya existe y es controlado por el narcotráfico".
Sale un Batón por la noticia.
"Regular el mercado de marihuana es un ajuste que permitirá eliminar las inconsistencias de nuestra legislación; hoy su consumo es legal pero se penalizan las formas de acceso a ella, obligando a quienes la consumen a alimentar el mercado negro. Ser responsables es tomar medidas contra el narcotráfico. Cada año, la lucha entre grupos vinculados al narcotráfico genera más violencia en Uruguay; ¿por qué debemos continuar financiado y reproduciendo esta violencia?".
Pues porque ustedes y todo el sistema político siguen insistiendo en apagar el fuego con nafta o, como ahora, orinando contra el viento.
"Regulando esta práctica el gobierno obtendrá recursos de un mercado que hoy mueve 30 millones de dólares al año, que podrán invertirse en educación, salud y prevención de drogas. Regular es ser responsable".
Salen dos falsos más a la plancha!!!
En realidad un falaz y un falso. Leyendo bien, no dice lo que se entiende (que le van a sacar 30 millones de dólares a los narcos para dedicárselo a educación, salud y prevención"). Como me precio de tratar de ser justo, analizo lo que dice, no lo que insinúa sibilinamente con destino a oídos no selectivos, apresurados y/o aquiescentes.
Saco una cuenta boba (otras no me salen): a cada consumidor le venderán un máximo de medio kilo al año (porque no hay cuota aguinaldo ni vacacional) así que -para vender 30 millones, a U$S 1000 el kilo (precio oficial, si bien en el merecado está a U$ 50 el "40")- hay que vender 30 toneladas de producto procesado; lo cual da 60 mil usuarios.
Ni siquiera me pregunto de dónde podría sacar el Estado semejante producción, en un país con el clima del nuestro; a no ser que hayan decidido vender los decomisos o comprar en el mercado negro.
Dejando el stock de lado: dado que se consume de los doce para adelante, como antes el cigarro, no es aventuirado suponer que, de esos 60 mil, la mitad sean mayores de edad. O sea que el mercado oficial se reduce a 30 mil adultos; ya que, por decisión frenteamplista preocupada por toido eso que dice ahí arriba, a los menores se los quedan los narcos en exclusiva.
Reflexiono ahora, entre esos, cuánta droga pueden vender los Official Dealers, un puñadito de farmacias que han de anotar prolijamente a los clientes con todos sus datos (los cuales después seguro que no oficialmente, pero se podrán vender o usar con cualquier fin non sancto y nadie puede decir que no es posible. Yo no digo que vaya a pasar: sólo que, que sea posible, ya es bastante malo y que, si lo pienso yo, que soy un boludo, qué dejar para los aviones de los consumidores). No más de un diez a un quince por ciento, o sea, menos de cinco mil, para un mercado de sesenta mil. Seis por ciento.
SEIS POR CIENTO: el parto de los montes, un modesto ratoncillo de U$S 1:800 mil de los 30 millones que iban para educación, salud y prevención. Digo, la utilidad de un palo y medio al año descontados: el costo de la mercadería, el costo de distribución, las pérdidas, daños, etc. más los salarios de los acomodados en el Instituto del Cannabis, la luz, el alquiler, el teléfono, los autos, la publicidad... Van a poder forrar todos los tomos de la Colección de Cuentos con que nos quieren acunar. Si llegan. Otro problema: esto que yo estoy presagiando lo están y estarán observando gobiernos serios del mundo; con la consiguiente inversión de la hoy favorable imagen que han conseguido venderles a nivel oficial (yo dudo que si un nabo como yo se da cuenta, los de la DEA no lo hayan razonado antes, pero...).
Lo bueno que tiene esto es que el experimento fracasará (no para mi alegría por el resultado, sí para mi alegría porque sigo creyendo que si uno piensa y organiza mal todo le sale mal); y entonces habrá que pensar en soluciones en serio. Primero debería ser la liberalización general, que ayudaría a destruir el mercado negro y, como es sabido, allí empezará a ser cierto que no hay soluciones sino nuevos problemas.
Tal vez, en algún momento del futuro, nos demos cuenta que las drogas no son una enfermedad sino un síntoma: el del hastío y el sinsentido de una vida absurda. Pero eso será en otro período pre electoral. Quiera la Vida regalarme tiempo para verlo.
http://www.youtube.com/watch?v=VJNP_NTNngA
Hace días que veo y escucho unos carísimos avisos a favor de la Ley que hoy se vota; a cargo de una ONG llamada REGULACIÓN RESPONSABLE (financiada vaya uno a saber por quién). De su página web tomo lo siguiente:
"Partimos del hecho de que las sustancias psicoactivas no son inocuas, tienen riesgos y daños asociados a su uso y abuso. La necesidad de un ajuste en las políticas de drogas surge de la convicción de que regular el mercado de marihuana en el Uruguay permitirá gestionar de mejor manera los potenciales riesgos y perjuicios de su uso en nuestra sociedad".
¿De qué experiencia surge esa convicción? No hay demasiados antecedentes al respecto y, los que hay, son espantosos. Ley seca, regulación de precios de Pacheco en los 60 y del Maburro hoy. No hay nada más nefasto que el Estado metido a regular lo que funciona bien entre privados.
"Regular implica la acción intencional, consciente y reflexiva por parte del Estado en la generación de las condiciones esenciales del funcionamiento y control de un mercado. La regulación de la marihuana quitará la sustancia del circuito ilegal y alejará a quienes la usan -uno de cada cinco uruguayos, uno de cada tres jóvenes montevideanos- del ofrecimiento de drogas más peligrosas y adictivas. Regular la marihuana permitirá, además, controlar la calidad de la sustancia, difundir información sobre los riesgos que su consumo genera y garantizar su acceso para su uso medicinal.
Falso. Falso Falso. Falso. Falso. Cinco mentiras en un párrafo es medio mucho, hasta para un fócido.
Es falso que haya mediado "la acción reflexiva por parte del Estado. Este proyecto es la muestra del más absoluto capricho que fuerza política haya intentado en la Historia política uruguaya. De haber mediado reflexión, diálogo, debate de verdad, al menos se conseguiría poor ahí respuestas a muchas de las preguntas que he acumulado artículo tras artículo sobre el punto. Es falso que la regulación de la marihuana quitará la sustancia del circuito ilegal; o, al menos, demasiado improbable como para no acusarlo de voluntarismo infantil.
Es falso que alejará a quienes la usan -uno de cada cinco uruguayos, uno de cada tres jóvenes montevideanos- del ofrecimiento de drogas más peligrosas y adictivas.
No sólo es falso sino que es exactamente al revés: la Ley deja en manos de los dealers nada menos que a los jóvenes por debajo de la edad mínima de comercialización en el circuito legal; mientras difícilmente atraiga a los mayores con mercadería igual o peor a la que consiguen habitualmente, por un precio seguramente superior al que la pondrán los narcos cuando este asunto empiece a funcionar y, sobre todo, sin que nadie les rompa las pelotas anotándolos en un Registro Nacional de Drogones que ha de quedar en manos dee empleados públicos.
Es falso que regular la marihuana permitirá controlar la calidad de la sustancia, salvo de aquella que consigan vender en sus Dopping Centers.
"No hablar de un problema es la peor forma de solucionarlo. Hoy sabemos que intentar eliminar la marihuana no ha sido una medida efectiva y solo ha causado más problemas. El mercado de marihuana ya existe y es controlado por el narcotráfico".
Sale un Batón por la noticia.
"Regular el mercado de marihuana es un ajuste que permitirá eliminar las inconsistencias de nuestra legislación; hoy su consumo es legal pero se penalizan las formas de acceso a ella, obligando a quienes la consumen a alimentar el mercado negro. Ser responsables es tomar medidas contra el narcotráfico. Cada año, la lucha entre grupos vinculados al narcotráfico genera más violencia en Uruguay; ¿por qué debemos continuar financiado y reproduciendo esta violencia?".
Pues porque ustedes y todo el sistema político siguen insistiendo en apagar el fuego con nafta o, como ahora, orinando contra el viento.
"Regulando esta práctica el gobierno obtendrá recursos de un mercado que hoy mueve 30 millones de dólares al año, que podrán invertirse en educación, salud y prevención de drogas. Regular es ser responsable".
Salen dos falsos más a la plancha!!!
En realidad un falaz y un falso. Leyendo bien, no dice lo que se entiende (que le van a sacar 30 millones de dólares a los narcos para dedicárselo a educación, salud y prevención"). Como me precio de tratar de ser justo, analizo lo que dice, no lo que insinúa sibilinamente con destino a oídos no selectivos, apresurados y/o aquiescentes.
Saco una cuenta boba (otras no me salen): a cada consumidor le venderán un máximo de medio kilo al año (porque no hay cuota aguinaldo ni vacacional) así que -para vender 30 millones, a U$S 1000 el kilo (precio oficial, si bien en el merecado está a U$ 50 el "40")- hay que vender 30 toneladas de producto procesado; lo cual da 60 mil usuarios.
Ni siquiera me pregunto de dónde podría sacar el Estado semejante producción, en un país con el clima del nuestro; a no ser que hayan decidido vender los decomisos o comprar en el mercado negro.
Dejando el stock de lado: dado que se consume de los doce para adelante, como antes el cigarro, no es aventuirado suponer que, de esos 60 mil, la mitad sean mayores de edad. O sea que el mercado oficial se reduce a 30 mil adultos; ya que, por decisión frenteamplista preocupada por toido eso que dice ahí arriba, a los menores se los quedan los narcos en exclusiva.
Reflexiono ahora, entre esos, cuánta droga pueden vender los Official Dealers, un puñadito de farmacias que han de anotar prolijamente a los clientes con todos sus datos (los cuales después seguro que no oficialmente, pero se podrán vender o usar con cualquier fin non sancto y nadie puede decir que no es posible. Yo no digo que vaya a pasar: sólo que, que sea posible, ya es bastante malo y que, si lo pienso yo, que soy un boludo, qué dejar para los aviones de los consumidores). No más de un diez a un quince por ciento, o sea, menos de cinco mil, para un mercado de sesenta mil. Seis por ciento.
SEIS POR CIENTO: el parto de los montes, un modesto ratoncillo de U$S 1:800 mil de los 30 millones que iban para educación, salud y prevención. Digo, la utilidad de un palo y medio al año descontados: el costo de la mercadería, el costo de distribución, las pérdidas, daños, etc. más los salarios de los acomodados en el Instituto del Cannabis, la luz, el alquiler, el teléfono, los autos, la publicidad... Van a poder forrar todos los tomos de la Colección de Cuentos con que nos quieren acunar. Si llegan. Otro problema: esto que yo estoy presagiando lo están y estarán observando gobiernos serios del mundo; con la consiguiente inversión de la hoy favorable imagen que han conseguido venderles a nivel oficial (yo dudo que si un nabo como yo se da cuenta, los de la DEA no lo hayan razonado antes, pero...).
Lo bueno que tiene esto es que el experimento fracasará (no para mi alegría por el resultado, sí para mi alegría porque sigo creyendo que si uno piensa y organiza mal todo le sale mal); y entonces habrá que pensar en soluciones en serio. Primero debería ser la liberalización general, que ayudaría a destruir el mercado negro y, como es sabido, allí empezará a ser cierto que no hay soluciones sino nuevos problemas.
Tal vez, en algún momento del futuro, nos demos cuenta que las drogas no son una enfermedad sino un síntoma: el del hastío y el sinsentido de una vida absurda. Pero eso será en otro período pre electoral. Quiera la Vida regalarme tiempo para verlo.
http://www.youtube.com/watch?v=VJNP_NTNngA

No hay comentarios:
Publicar un comentario