martes, 15 de julio de 2014

La náusea

Observo con desazón (ya no puedo ser honesto si escribo "descubro con alarma) en las Redes Sociales, la decidida entrada de muchos publicantes  en el nauseabundo terreno de la descalificación de los rivales; esa a la que nos tienen acostumbrados público y muralidad frenteamplistas. 

Siguiendo fielmente los pasos de sus mentores (el que nos promete traer la Palabra Divina en Tablet y el que, según el sorprendente Moisés electrónico, dice "lisa y llanamente estupideces") Sendic empezó a hablar y a meter la pata. Hay que dejarlo: en la movediza arena de su desierto conceptual, cuanto más se mueve más se entierra. 

Hagamos Campaña por lo alto. Lo pedestre no puede ser la tónica, sino excepcionalísima concesión, si la humorada (que no la ocasión) lo requiere. Las águilas pueden volar a la altura de las gallinas; pero no perseverar en ello sin dejar de ser lo que son.

Si alguien sabe que Sendic tiene dos estaciones de Servicio de ANCAP, que aporte pruebas. El rumor es cosa de viejas chusmas y de fascistas; no herramienta de debate político. 

Pero, mejor, centrémonos en las fortalezas del discurso propio. Será, además de correcto, sabio. Conocer en detalle que el Dr. Vázquez fue mimado de la Dictadura no le quitó un voto; lo cual debería develar que -en general- no estamos hablando de votantes, sino de hinchas. 

Para conquistar votos inteligentes y honestos, hay que merecerlo y -para ello- serlo es un buen comienzo.

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