De afuera se ve así.
Ante cualquier situación hay, siempre, dos aproximaciones: la dogmática y la pragmática.
Algunos Colorados se alarman ante la renuencia de muchos al que consideran un honor, y ello es lógico desde la primera perspectiva; pero sólo para los que piensan que el Partido Colorado Pedrismo es la continuidad natural del Partido Colorado Batllismo,
Sin embargo, desde la misma perspectiva, hay quien sostiene que haber comprado el Partido a precio de vaca muerta en el campo (gentileza de J y J, Generales de la Derrota) para transformarlo en el de hoy, no es exactamente una continuidad con el glorioso de Batlle, Arena, Grauert y Brum; por nombrar a los últimos de sus líderes que no tienen contras.
Desde la perspectiva pragmática, no hay dos opiniones: ser candidato al gas, no es changa. Los que tienen prestigio y/o aspiraciones legítimas para hoy, no agarran ni a lazo; los que no, por carecer de ellas, no pueden ser.
He ahí el dilema que enfrenta el Dr. Bordaberry. Que nadie intente vender que se volvió un líder democrático, porque es como el asunto de las Tablet del valetudinario.
14 de julio de 2014
Cumplo con el penoso deber de comunicar mi parecer acerca de la riña de gallos desplumados o la pelea de borrachos calvos disputándose un peine; o como gustéis denominar el escarnio en que los actores han convertido la designación del Candidato a nada del otrora glorioso Partido Colorado.
Bueno, en realidad creo que no tengo casi nada más que decir; como no sea que no era necesario armar tanto alboroto para confirmar la falta de cultura política que ha ganado a la circunstancial pero firme mayoría conservadora; que le ha llevado, sin necesidad alguna, a exponerla en toda su fea desnudez, además de haber perdido la oportunidad de dejar en solitario al Frente en la reiteración de su tradicional desconocimiento de los derechos de las minorías.
Lo peor es que todo es por una bolsa de porotos viejos que sólo sirven pa contar tantos en el Truco.
Lamentable.

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