miércoles, 9 de julio de 2014

Portar cara no es delito

5 de mayo de 2014·

A comienzos de abril la Institución de Derechos Humanos presentó al Parlamento un informe crítico sobre el trato a menores en los centros del Sirpa. Días después el Comité de los Derechos del Niño exigió la renuncia de los integrantes del Directorio del SIRPA. La semana pasada treinta organizaciones sociales apoyaron los informes y también pidieron renuncias. 


Ante esa situación El País consultó a Javier Salsamendi, Presidente del INAU. Adjunto la nota para quien pueda interesarle; y me quedo con dos párrafos que me resultan muy reveladores.


1) "A mí me comentaron personalmente integrantes de esas organizaciones que no miden costos políticos, que no hacen ese análisis… está bien… es la forma que entienden que deben actuar. Nosotros creemos que siempre se deben tener en cuenta los contextos existentes".

Eufemismo y finta de torero aparte, el desfavorecido facial hace gala de idéntico desparpajo y des ubicación (rayana en el delirio lógico) que exhiben impúdicamente la mayoría de los envenenados con las mieles del poder político. 

Lo que, a todas luces, dice el funcionario, es que las denuncias no debieron hacerse públicas hasta después de las elecciones. 

Una vez más, no ya lo jurídico sino el reconocimiento de violaciones de derechos de ciudadanos menores de edad encarcelados, denunciadas por organizaciones integradas pura y exclusivamente por frenteamplistas (y quien lo niegue deberá demostrármelo) debe subordinarse a lo político, peor aún: a lo electoral.

2) " - Usted cree que los denunciantes debieron tomar en cuenta las elecciones.

-Me plantearon personalmente que ellos no miden los tiempos ni costos políticos porque no es su función. Cada uno actúa desde su ámbito y los elementos que entiende que debe defender. Yo respeto la independencia pero nosotros estamos en el INAU, en la función de gestionar y trabajar sobre la realidad para cambiarla, y eso es mucho más difícil que analizar o controlar lo que se hace. ¡Mucho más difícil! Cada uno en su tarea, son distintas, pero obviamente que la nuestra es mucho más difícil".

Ahí tienen los que piensan que el tipo, como buen portador de cara, es lo que parece. ¡No Senió! Tarde, pero se avivó. Le llevó nueve años, pero ahora sabe que gobernar no es hacer espejito ideológico - programático o cacarear lindas ideas inaplicables; y también sabe que -muy especialmente, en el marco del Estado- es mucho más fácil criticar y destruir (como hizo toda la vida su bendito Frente Amplio) que hacer.

Espero que -el año que viene, cuando recupere su condición de opositor- se acuerde, tenga la decencia de callarse y se lo recuerde a la "barra". 


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