4 de junio de 2014
Se ve que -en estos días- ando "picante" como dice Goñi. Antes que proponer al Guapo para Vice, había dicho que Tabaré no quiere ganar. Arden Troya y las proximidades del Cilindro.
Lejos de la posibilidad de probarlo, arriesgo explicaciones.
En el segundo arranque de sinceridad que se permitió en diez años (el primero y único hasta ahora fue el de las estupideces de Mujica) el propio Candidato lo dijo; cuando -preguntado por las razones de haber aceptado abrazar (el niño cagado) de la Candidatura frentista, confesó: "... ni yo mismo sé". Toda una confesión ¿verdad? No hay que olvidarse que es un hombre que ya no tiene la continencia de otrora, y cada tanto se le escapa un chorrito de lo que quiere reprimir.
Es, muy probablemente, un deseo secreto hasta para él, cuyo estalinista sentido del deber lo domina, al igual que a todos los que integran su Iglesia; pero yo no creo que una persona de sus características psicológicas y temperamentales acepte en su fuero íntimo :
a) ser el Capitán del Titanic tricolor, con un Primer Oficial mudo, aspirante a vivo y con una Causa abierta ante Crimen Organizado
b) con semejante aparcero enfrentar, primero, a dos candidatos "con polenta" como dijo Constanza; y (en caso de ganar) navegar sin viento, con deudas, en ausencia de la mayoría boba y con el solitario apoyo garantizado de Astori, Michelini, Pintado, Lescano...
Hay que entenderlo, pobre...
Aunque él ni sus adoradores lo perciban, es un ser humano y está largamente pasado de la fecha de vencimiento que tenía cuando nació. El Frente es una olla de grillos y él ya no tiene la impronta del férreo modelo "Tío Josef" que -tonsura a la espalda y bisturí en mano- degollaba de parado a todo el que le molestara; al punto que Constanza se dio el gusto de insultarlo en público en reiteración real, y nadie dijo mucho más que "esta boca es mía".

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