sábado, 5 de julio de 2014

Hybris progresista, resignación a la vista

La Institución de Derechos Humanos (y todo lo demás) que preside el inmarcesible Juan Raúl Ferreira, acaba de dar un Informe lapidario acerca de las condiciones de reclusión de lo que eufemísticamente denominan "menores infractores" en el INAU; señalando no sólo las condiciones de hacinamiento y encierro 23 horas al día, sino la ausencia de una Política de Reclusión, Recuperación y Reinserción socio cultural. 

Es raro. 

Los frentistas, en la Oposición se comían los niños crudos (oops). Se las sabían todas; y acusaban de burros y corruptos a los gobiernos de los Partidos Fundacionales. Venían, no se sabe de dónde, con la vincha ideológica tapándoles los ojos, sacando pecho, cacareando recetas y saberes; pero -en nueve años continuos de mayoría propia e inundación de recursos- no han podido desarrollar una mísera Política ni conseguir que -más o menos- funcione. En este tema, en Enseñanza, en Vivienda, en Salud, en Seguridad, en Reforma del Estado, en Transporte de cargas, en Vialidad ... 

No es de extrañar (y no me contradigo): hace más de cincuenta que (des) gobiernan la Universidad y veinticinco la Intendencia de Montevideo, con idéntica discapacidad y resultados. Lo raro no es eso, sino que sigan proclamando que son la vanguardia intelectual, que su Modelo de país es el mejor y que sólo necesitan más tiempo para seguir avanzando. Hacia dónde, no importa; tampoco "cómo, por ni para qué".

Avanzando.
 

Avanzando hacia el abismo anti democrático y anti republicano, hacia la latinoamericanización (vg. pauperización) definitiva de la que fuera la mesocracia más justa y la vanguardia cultural y educativa de América Latina. Profundizando los cambios que nadie ve pero, más que nada, los agujeros conceptuales (éticos, ideológicos, filosóficos) y la dependencia de los pobres para con el Estado que caracterizan a todos los países en los que gobierna (?) el diz que Socialismo del siglo XXI.

¡Qué enfermedad la soberbia! Y, sin embargo... las encuestas de Aprobación dan lo que dan. Hay otra enfermedad entre nosotros, tan grave como Hybris: el Conformismo.

Que no se vuelva resignación, o habremos terminado de perder lo poco que nos queda de los que construyeron el mejor país del Continente.

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