miércoles, 16 de julio de 2014

¿Quién será, será ...?

27 de junio de 2014

Sepan disculpar mis lectores, puede que esté como el que dejó ayer de fumar y hoy le molesta el humo, pero sigo viendo en los muros una desproporción aún peor que la de los Inquisidores Mafifosos: voy a intentar recordarles que el país es algo más que la excusa para tener un Seleccionado compitiendo en un Mundial, con temas como por ejemplo este. 

No voy a insistir en lo obvio, ni a celebrar la justa y, por el momento, escasa en consecuencias y numéricamente restringida sanción aplicada sólo a algunos de los perpetradores del asqueroso abuso denunciado. Sí, en cambio, he de detenerme en la demora.

Una Administración que tarda más de un año en sancionar a semejantes perversos, funciona muy mal. No me vengan con debidos procesos ni bultos que se menean. Los tiempos procesales de la Administración Pública son absolutamente absurdos, garantistas en desmesurado exceso, blandos en concepción y aplicación y sólo promueven el desistimiento de quienes quieren trabajar bien y denunciar a los que no lo hacen. 

Qué decir de la Justicia ordinaria, que hace más de un año que tiene el Caso abierto y ... como Johnnie Walker, sigue tan campante. Mi amigo Alfredo Bruno me puteará por reclamar por eso y no decir nada de los prisioneros sin condena: acá lo hago, amigo, pero no es el tema. 

Demasiadas promesas incumplidas tiene este Gobierno sobre su lomo, pero la que -de tanto esperar- ha devenido en Abuela de todas las Reformas, es una de las peores. 

El Estado apesta y alguien tiene que mandar parar. 

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