7 de abril de 2014
No tengo nada personal contra Lorenzo ni Calloia, a quienes no conozco más que por su imagen pública. Parece que son muy capaces y trabajadores (*) y se los ve seducidos por el poder; lo cual no da para descalificarlos sino para compadecerlos. Los porrazos desde ese icárico encumbramiento suelen ser terribles.
Lo que me cuadrangula las partes principales son los que los defienden apelando a que:
- son buena gente
- no se llevaron un peso
- no querían otra cosa que el bien del país.
Lo siento, Compañer@s: Si así hubiera sido, esta foto (en la que falta Calloia pero no porque no debiera estar) no hubiera existido.
La sensación de impunidad es mala consejera: sólo bajo su hégira pudo producirse esta reunión; que da por tierra cualquier intento de convertir esto en una novelita rosa de bienintencionados sorprendidos en su buena fe.

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