martes, 17 de junio de 2014

Omertá

Un día un Caballero vio que s su caballo le faltaba un clavo en una herradura. Sin pensar en las consecuencias, entró en batalla. 

El caballo perdió la herradura, se mancó, el caballero cayó y fue tomado prisionero. 

La batalla se perdió, con ella la Guerra y con la guerra el Reino.

Todo por un clavo.

Con esta sencilla historia empezaba yo mis charlas sobre Calidad, hace veinte siglos. Anda por el mundo algún centenar de -por entonces- aspirantes a triunfadores del mañana, que estudiaban mucho, se entrenaban y crecían profesionalmente. Ninguno de ellos llegó, claro está, a Presidente o a un Cargo de Confianza: para ello se requieren otras habilidades, no capacidad raciona o amor por Ética y Calidad.

Ayer el Presidente dijo que los que asocian su gesto a un intento de beneficiar a Casal hacen proselitismo ordinario; que él ni pensó en que podía pasar lo que pasó.
No sé qué es peor; si creerle o no.
Hay opositores que se están haciendo una fiesta con la desembozada intervención del Presidente a favor del traficante Francisco Casal. Que nadie se vaya a olvidar que a semejante personaje, macró de hombres, que si hiciera lo que hace pero con mujeres, estaría preso, lo condecoraron hace muchos años en el Palacio Legislativo.

El que crea que su Partido está libre de corrupción es un tonto o un demente y el que lo diga sin creerlo, un mal nacido. Lo que nunca sucedió es que dos Presidentes se dejen sacar fotos con los mafiosos palmeándoles la pierna, viajen de su mano y pagados por él o se muestren tan abiertamente afines.

López Mena dijo en TV al Ministro de Turismo: " Usted no me puede decir eso, porque yo puse un millón de dólares en la Campaña del Frente".

A Casal nunca lo van a agarrar en una de esas.

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