viernes, 6 de junio de 2014

Platezuela; lo que quedó de la Oriental después de la Banda

Ayer, por enésima vez, los sindicatos del Transporte demostraron su falta absoluta de ideas, consideración para con los trabajadores menos favorecidos, solidaridad y, muy especialmente, de cerebro.

Murió un taxista. Asesinado. Doloroso para él y su familia, trabajo para la Policía, que nunca confirmó (y empieza a negar) la hipótesis de la rapiña. Paro automático. 

Perjudicados directos: 

1) los trabajadores que usan bus y taxi para (ir a) yugar y deben apilarse como vaca en camión jaula y disfrutar de aún peores condiciones que a diario; mientrras los funcionarios políticos a quienes implícitamente reclaman que hagan bien su trabajo (ahora no lo hacen en voz alta porque son de su Partido) van en sus cómodos autos oficiales a desempeñar (?) su tarea 

2) los trabajadores del Transporte, que pierden el jornal y no ganan ninguna mejora

3) las empresas de Transporte, que no facturan lo que deben y los dueños de Taxis, que no facturan nada

Tras una cantidad enorme de medidas inútiles como esta, cuesta entender cuál es el sentido de la medida automática; no ya en la hipótesis actual de que el occiso lo es por razones diferentes al hurto con violencia, sino en cualquiera. No beneficia a nadie y perjudica a todos. ¿Por y para qué se hace? 

Hay una obvia desnutrición cognitivo-conceptual de quienes responden que "algo hay que hacer, así no se puede seguir" empeorada con las consignas de supositoria solidaridad de clase y los epítetos de carnero a quienes decidan no acatar la estúpida medida. 

Solidaridad sería trabajar con un crespón y donar el jornal a la familia del muerto. No dudo que las empresas accederían a colaborar. 

Pero no: hay que molestar. A tal punto hay una obvia decisión de, al mejor estilo terrorista, causar daño a ciegas, que en CUTCSA llegaron al extremo de desactivar el sistema de predicción vía Movistar; impidiendo que los pasajeros dispongan de información y puedan actuar con inteligencia y libertad. Imagino que en la oquedad de sus mentes, apenas pobladas de fantasmas ideo-patológicos, el largo mantram "Que se jodan, que esperen en las paradas y vean cómo pasan llenos hasta la boca. Las puteadas, igual se las llevan los carneros".

Lo que más enerva mi bronca es la hipocresía monumental de los sindicatos, que se rasgan las vestiduras y vierten ceniza sobre sus cabezas en inmunda alharaca presuntamente dolorida, cuando son -junto a la Administración Municipal de SU partido- los únicos y directos responsables de que siga habiendo dinero en los vehículos de Transporte Público; por su oposición ideológica y ventajera a que las tarjetas se carguen en las Redes de Cobranza. ¡Cerdos infames!!! Por lo menos, cállense la boca, no finjan que lo político no está por encima de lo jurídico sino de la vida (de los demás, claro).

En estos días se ha podido observar cómo se invirtió la ecuación, quedando demostrado que el Frente no es el brazo partidario del Sindicalismo sino al revés. Realmente aterra pensar que estos cerebros son los que maniatan y mandatan a dos de los tres Poderes del Estado.

Venezuela, allá vamos.


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